Hola a todos!
Por fin hemos llegado a la capital de Nueva Zelanda, Wellington. Aquí hay buena conexión a internet! Todavía no hemos visto la ciudad porque hemos aprovechado la tarde para lavar ropa, limpiar la furgo, y ducharnos. DUCHA. Ay! Esa palabra que pasa tan inadvertida en nuestra vida cotidiana, y lo felices que nos hace a nosotros cada 4 días!!! Sí, como lo leéis. A parte de lavarnos en baños públicos como podemos o con la ducha portátil, no sabemos lo que es enjabonarnos enteros y echarnos agua corriente por encima desde hace 4 días… Con ovejas, rutas de 18 km., granjas y cuevas incluidas, y lo que en “olor” supone cada una de estas actividades, sin ducharnos después bien duchados. Como dormimos en donde nos pilla, y por ahorrar pasta no pagamos campings sólo para dormir, pues… eso… Y cuando por fin llega ese momento, en el que nos duchamos con jabón, champú, y nos lavamos los dientes… lo celebramos con besos y abrazos!!! Lo que en Madrid sólo haríamos si nos hubiéramos comprado una casa, aquí lo hacemos cuando conseguimos una ducha… eh!! sin pensar más allá de los besos y abrazos, eh!!!
Nuestra ruta por Rotorua continuó con la visita a un pueblo maorí típico, “Whakareguaregua Thermal Village” donde ves cómo cocinan en las piscinas naturales que se crean alrededor de los volcanes hirviendo, vimos un géiser, que es precioso, y un espectáculo maorí. Entre otras cosas, hacen la típica danza del “Haka” que es la que solían hacer los jugadores de rugby de aquí. Decimos “solían” porque creemos que lo acaban de prohibir. En cualquier caso, estuvo muy curioso ver cómo viven y cómo son los auténticos maoríes, que son muy grandes, muy morenos, y muy hospitalarios, y cómo viven alrededor de los géiser sin ningún miedo y aprovechando lo mejor de la naturaleza.
Al día siguiente fuimos a ver “Hobbiton”!!! La granja (aquí lo llaman así, pero es una extensión gigante de colinas con ovejas) donde se rodó El Señor de los Anillos, de lo que conservan algunos decorados y por supuesto todo lo que era natural del paisaje, como el árbol de la fiesta, el lago, las colinas… Fue muy interesante verlo, eso sí, a la guía no la entendíamos ni “papa”. Como si estuviera hablando en japonés, vamos a dejarlo así. Menos mal que con el folleto que te entregan y con las fotos que hay por allí puestas, nos situamos muy bien. En el mismo circuito nos enseñaron en directo cómo esquilan a las ovejas y cómo les dan de comer a las bebés de un biberón. Yo le pude dar a una de ellas y se lo bebió en 5 segundos!!! Eran preciosas, tanto las bebés como las mayores, diferentes a las españolas. Os pondremos alguna foto para que las veáis. A mí me encantó.
Por la tarde, aunque cansados, para aprovechar el viaje, fuimos a las Glowworm Cave. Es otra de las maravillas de aquí. Una cueva como todas las que habréis visto, con su río interior, pero con la especialidad de que el techo está lleno de pequeñas estrellitas azules que brillan. Es precioso de verdad!! Pero no son estrellas… son larvas de luciérnagas!!! Ellas utilizan esa técnica de la luz para atraer insectos y comer, y a nosotros nos sirve para deleitarnos la vista y tener la sensación de que estás navegando (porque fuimos en barca) por una cueva llena de estrellas. Aquí no salía ninguna foto porque estaba todo oscuro… Qué pena!!
Dormimos en el parking de las cuevas y al día siguiente fuimos a Taupo, un pueblo con un lago gigante con el mismo nombre, también precioso. Aquí, aparte de darnos un paseo por las tiendas (estaba plagado, por fin!!!), Mario tuvo una aventura. Sí, sí!! Que os cuente él….
"Pues os cuento yo… Cuando llegamos a Taupo, leímos por todos lados “Bienvenidos a la ciudad del paracaidismo” y CÓMO ME IBA A RESISTIR!!!!??? Sin pensármelo dos veces nos fuimos derechos al aeródromo, preguntamos las opciones y nada decidido! La caída libre más larga (60s) y a la máxima altura 15.000 pies. Antes de darme cuenta dónde me estaba metiendo ya estábamos subiendo como sardinas enlatadas en el avión y para más inri, tienes 20min hasta que el avión alcanza los 15.000 pies. Tiempo de sobra para pensártelo!!! Total que llegados al momento cumbre cuando abren la puerta y ves como se van tirando uno por uno, hasta que te toca a ti y te dicen que te sientes en el borde (estás loco!!! Que se siente tu… madre!) Y encima sonriendo porque te están grabando (ya os enseñaré el video)… Un, dos y a saltar! A partir de aquí creedme cuando os digo que es la mejor experiencia que he tenido en mi vida! Disfruté cada segundo que caíamos! Es como una droga, QUIERO MÁS!!! Y que os voy a contar de los 5 minutos descendiendo en paracaídas… qué guapo! Y todo como un auténtico KIWI, descalzo! En la presentación tenéis fotos para verlo… Un beso. Mario."
Ayer, no creí que iba a ser capaz pero lo hice. Nos dirigimos al monte Tonganiro, donde se realiza la ruta más famosa de NZ. 19km Ida y vuelta, montaña arriba, montaña abajo. Llevábamos como objetivo llegar hasta el primer cráter, pues es una ruta volcánica. Pero no sé de dónde saqué las fuerzas, pero llegué hasta el pico!!! Y mereció mucho la pena… Desde allí, y sólo desde allí, se podía contemplar un volcán del que sale humo, varios cráteres de otros volcanes, un lago amarillo, un lago turquesa, y sobre todo, la boca lateral de un volcán impresionante!! Daba incluso un poco de miedo estar allí. Y el color de las montañas… indescriptible. Rojo y negro!! La pena es que llevamos mi cámara porque era más pequeña y no sabemos si podréis ver bien todos los colores…. No me creí haber subido hasta ahí, pero se me venía el mundo encima de pensar que ahora tenía que hacer el mismo recorrido para volver!! Pero hacia abajo.. y no sé qué es peor. La subida iba ahogada y cansada, pero en la bajada me dolían desde las uñas de los pies, de tanto bajar, hasta el pelo… Nos despidió una “hermosa” lluvia en la última hora por culpa de la cual llegamos como pollos a la furgoneta… Pero lo volvería hacer. No creo que vuelva a ver algo así nunca más…
Estas rutas no están hechas para una espagueti como yo (a este paso convirtiéndome en vaca), sino para las maoríes, que son unas tías que tienen un cuerpo como 5 míos. Imaginaos cómo son, que ayer, no quiero parecer ordinaria, pero tuve que comprar compresas y me llegan desde el ombligo hasta la rabadilla… están hechas para su tamaño!!! Y las de alas me dan dos vueltas si quiero… jejejejeje. Aquí, y no es mentira, los albañiles son chicos y chicas, los que recogen el contenedor de la basura también, y los que echan el asfalto!!! Yo me parto cuando las veo. Claro, que ellas se partirán más cuando me vean a mí!! Con razón ya en el Casino y en el supermercado a comprar una botella de vino, me pidieron el pasaporte porque pensaban que tenía menos de 21 años!! Así da gusto… que joven me siento…
Un beso enorme para todos y escribidnos!!!
