Ayer nos levantamos como zombies a las 5:00 de la mañana para ir a Barajas a coger el vuelo hacia Londres. Mi hermano Javi se dio el madrugón por nuestra culpa, gracias!!! para llevarnos al aeropuerto.
Con ello, la despedida más dura para mí: la de mis padres. Aunque sé que en 5 meses y medio les voy a volver a ver, me da mucha pena separarme de ellos este tiempo. Así que al final, lo inevitable, no he podido contener las lágrimas. Con unos padres así, es normal que me pase eso. Día a día desde que nací me han dado su apoyo y cariño incondicional, y eso allí, no lo voy a tener tanto… Desde aquí mi particular homenaje a ELLOS. Parece mentira que uno se tenga que ir tan lejos para decirle a sus padres después de 29 años, que son los mejores padres que cualquier hijo pudiera tener.
Pero, fijándonos en lo bueno, seguro que estarán muy contentos de imaginarse que estoy todos los días en la playita, tomando el sol, estudiando inglés y viendo cosas maravillosas.
Al fin hemos llegado a Londres, que está nevado!!! Pero hemos llegado muy bien, con 40 minutos de retraso, pero al menos no se ha cancelado el vuelo.
Una vez aquí, Eleni, Ariana, Benji y Joseph nos esperaban con los brazos abiertos y estarán con nosotros, animándonos, hasta hoy a las 15:00 que salgamos hacia Heathrow para ir a Korea y Nueva Zelanda.
Si te das cuenta, en la vida todo tiene un sabor agridulce. Despedidas amargas, reencuentros super alegres, proyectos preciosos… todo se mezcla y a uno le queda una sensación muy extraña de desubicación que espero que poco a poco vaya deshaciéndose para convertirse sólo en alegría. Elena.
domingo, 10 de enero de 2010
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